
Según las últimas informaciones conocidas, la conclusión obvia es que ya el Pentágono ha posicionado los efectivos y el armamento necesarios para que Estados Unidos lance un ataque militar, de cualquier calibre, contra Cuba.
Lo único que falta es la aprobación final de Donald Trump, la cual pudiera llegar en cualquier momento; quizás este mismo fin de semana.
El presidente norteamericano no ha descartado la posibilidad de invadir Cuba después de estar ejerciendo durante meses una brutal presión en tres frentes: económico, político y psicológico.
Sin embargo, el reciente refuerzo de la presencia naval y de tropas en la región, la mayor de Estados Unidos en el mundo si exceptuamos el Medio Oriente, les permitiría actuar de inmediato y de manera contundente contra un ejército cubano que no tiene casi opciones de respuesta en el papel y menos en el terreno. (VER INFORMACION UNO).
Pero no es solamente el hardware de guerra. Los ejercicios anfibios en Puerto Rico entre las que están simulaciones de desembarco, -incluso en playas con bañistas, para hacer más real el ejercicio-; operaciones aire-tierra; uso de LCAC (hovercraft de asalto); inserción de Marines; y coordinación naval-aérea.
Hasta ahora no existe confirmación oficial de preparativos inmediatos de invasión a Cuba, pero militarmente el dispositivo desplegado sí posee capacidad real para bloqueo naval, intervención rápida, operaciones especiales, control marítimo, evacuaciones, y cualquier otra tarea necesaria. Y eso no se puede ignorar.
Obviamente, estos activos, ubicados estratégicamente, pueden ser utilizados en varios escenarios militares: desde la captura de los líderes de La Habana, -al estilo de la operación quirúrgica de extracción de Nicolás Maduro-, hasta una serie de ataques de precisión.
Asimismo, abren la posibilidad de que Estados Unidos se vea envuelto en el tercer conflicto internacional de la administración Trump.
ESTADO FALLIDO CON TECNOLOGIA RUSA Y CHINA
Cuba se encuentra “en serios aprietos”, declaró el miércoles pasado el Secretario de Estado, Marco Rubio, durante una reunión del gabinete norteamericano. “Tener un Estado fallido a 90 millas de nuestras costas constituye una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos” agregó, dejando sellado el futuro del régimen de La Habana.
Quizás lo que más preocupante no sean los 300 drones rusos o iraníes con que se dice que cuenta Cuba, sino los aparatos de inteligencia rusos y chinos instalados en la Isla para monitorear, de primera mano, los movimientos militares y de inteligencia en territorio norteamericano.
Nuevos informes y análisis satelitales sobre una importante instalación cubana de inteligencia de señales, situada en las afueras de La Habana, han intensificado las preocupaciones respecto a las capacidades de vigilancia extranjera posicionadas cerca de las operaciones navales de Key West, la Base de la Reserva Aérea de Homestead y los lanzamientos desde Cabo Cañaveral.
Un análisis de mayo de 2025, realizado por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, en el que se identifican nuevas construcciones en la instalación de inteligencia de señales de Bejucal (Cuba) —situada en las afueras de La Habana—; entre ellas, una matriz de antenas de disposición circular (CDAA) de tamaño considerablemente mayor, la cual, según los analistas, podría potenciar la capacidad de la instalación para monitorear la actividad aérea y marítima en toda la región. (VER INFORMACION DOS).
NIMITZ APLAZA EL RETIRO
La armada desplegada en la región es ligeramente más reducida que la que había en enero, cuando Estados Unidos intentó capturar a Maduro. No obstante, en mayo ingresó al Caribe el grupo de ataque del portaaviones USS Nimitz, acompañado de varios destructores y cruceros equipados con misiles guiados, capaces de lanzar proyectiles de precisión contra objetivos en tierra.
Según diversos sitios públicos de seguimiento de vuelos, una variedad de drones avanzados y aeronaves de vigilancia estadounidenses también han estado sobrevolando Cuba durante meses. Y esto es muy importante, porque cuando quieren pasar desapercibidos lo pueden hacer; pero ahora están volando con los transponderes encendidos para ser bien visibles, sobre todo para La Habana.
El mensaje es claro: estamos chequeando todos los lugares de interés estratégicos y los desplazamientos de efectivos y posibles medidas anti-desembarco y antiaéreas; y lo que queremos es que lo sepan.
La respuesta de La Habana ha sido inesperada: silencio total. Un régimen que se ha caracterizado por sus furibundas declaraciones guerreristas ahora calla y acepta.
Por otra parte, los buques de asalto anfibio de la clase USS Kearsarge y sus escoltas, que transportan a 2,500 infantes de marina, se encuentran frente a la costa de Virginia, preparándose para un nuevo despliegue. Estos podrían reemplazar algunas de las naves que ya emprenden el regreso a sus bases.
Como mencionamos, este refuerzo militar ofrece una amplia gama de opciones operativas, si bien el Pentágono requeriría tropas adicionales para llevar a cabo una invasión terrestre a gran escala.
El USS Nimitz arribó a la región el mismo día en que Estados Unidos presentó cargos formales contra Raúl Castro, en lo que pareció ser un gesto simbólico de demostración de poderío. Es probable que la presencia de este responda no solamente a fines de intimidación; sino que podría ser utilizado en una operación militar en caso de ser necesario.
El Nimitz, junto con los aviones de combate con base en Florida y Puerto Rico, desempeñaría un papel fundamental en cualquier acción militar que se emprendiera contra Cuba, haciendo más fáciles ataques aéreos para neutralizar las pobres y anticuadas defensas antiaéreas, permitiendo operaciones aéreas de mayor envergadura o, tal vez, ayudar a desarticular la cúpula dirigente.
De esta manera se podría establecer una relación similar a la que Estados Unidos mantiene actualmente con Venezuela, siendo Raúl Castro el primer objetivo, aunque esta solución de “negociar con el que tiene las cartas” no es la idea ni el anhelo de la oposición interna cubana ni de la diáspora.
Sin embargo, la administración se enfrenta a un plazo límite para actuar, lo que nadie parece advertir. Muchos de los buques de guerra más grandes desplegados se están acercando a los 10 meses en servicio en alta mar, periodo muy superior a los habituales seis o siete meses. Esta situación ha generado inquietud entre los funcionarios de defensa norteamericanos ante la posibilidad real de sobre exigir a las tripulaciones, añadiendo una carga adicional a una fuerza naval que también está llevando a cabo, bajo extremo stress y soportando condiciones de guerra real, un bloqueo de buques y puertos iraníes en el Golfo Arábigo.
Aunque oficialmente las autoridades competentes en el gobierno no se han pronunciado ante esta situación; estos largos despliegues, -realizados de forma consecutiva-, acabarán pasando factura con el tiempo, a no dudarlo. Mantenerlos activos durante tanto tiempo genera más complicaciones en lo que respecta a la puesta a punto y la reparación de esos buques una vez que regresan a puerto.
Debido a la sobreexplotación, el costo de esas actividades suele dispararse, pero; al parecer, a la actual administración no le preocupa ese indicador.
Un ejemplo de estas misiones prolongadas fue el despliegue récord de 11 meses del portaaviones USS Gerald R. Ford, el cual concluyó este mismo mes, después de navegar desde Europa hacia el Caribe para participar en la operación relacionada con Maduro y, posteriormente, dirigirse a Oriente Medio para la campaña contra Irán.
El USS Nimitz también ha visto prolongado lo que se esperaba fuera el último despliegue de sus 50 años de servicio. Inicialmente estaba previsto que navegara hacia Norfolk, Virginia, para proceder a la retirada de sus motores de propulsión nuclear; no obstante, la Marina ha decidido extender su vida útil hasta el año 2027.
Los buques anfibios USS Iwo Jima y USS Fort Lauderdale también han permanecido desplegados desde el verano, si bien el Cuerpo de Marines anunció el miércoles que regresarán a Norfolk la próxima semana.
Con este escenario, y todas las piezas en las posiciones adecuadas, lo más lógico es esperar una acción que puede ser en cualquier momento.
Los cubanos apuestan que sea este fin de semana, para que Castro II celebre su cumpleaños 95 en una cárcel norteamericana.
La opinión pública norteamericana ya ha sido, y lo está haciendo ahora, inundada con las razones de seguridad nacional que justifican una acción punitiva en Cuba; el enemigo que los Estados Unidos ha tenido más cerca de sus costas en sus casi 250 años de vida.
Quizás la administración norteamericana quiera llegar al 4 de Julio con el tema de Cuba resuelto o en vías de solución, como una victoria en saludo a la tan esperada celebración, ya que el tema de Irán parece que va a tomar su tiempo.
Por lo pronto, y ante tantas interrogantes, podemos concluir que hay solamente tres afirmaciones ciertas: Cuba sigue a la espera, el Pentágono se declaró listo, y la decisión le corresponderá a Trump.
LV, NV, 05/28/2026
INFORMACION UNO
Según reportes públicos, el despliegue estadounidense alrededor del Caribe y el entorno estratégico de Cuba incluye aproximadamente:
- Más de 11 000 efectivos militares combinados.
- Un Carrier Strike Group encabezado por el USS Nimitz.
- Un Amphibious Ready Group encabezado por el USS Iwo Jima.
- Diez buques de guerra.
- Elementos del 22nd Marine Expeditionary Unit (22nd MEU).
- Destructores AEGIS.
- Submarinos nucleares no identificados oficialmente.
- Aviones F/A-18 Super Hornet.
- EA-18G Growler de guerra electrónica.
- E-2D Hawkeye de vigilancia aérea.
- Helicópteros Seahawk.
- Despliegues de cazas F-35 en Puerto Rico.
- Drones MQ-9 Reaper operando en el Caribe.
- Refuerzos adicionales en la Base Naval de Guantánamo.
INFORMACION DOS


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