Se tenía que decir y…

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¿Una acción militar estadounidense contra Cuba?

El panorama sobre el futuro del régimen totalitario que gobierna Cuba parece que puede definirse en días, quizás unas semanas.

Ahora La Habana está acusando a Estados Unidos de construir un “caso fraudulento” para justificar una acción militar contra el gobierno comunista, mientras el presidente Donald Trump se niega a descartar ninguna posibilidad de acciones estadounidenses, incluidas operaciones militares.

El ministro de Asuntos Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, declaró el domingo pasado que Estados Unidos estaba armando un pretexto para una “eventual agresión militar” y que Cuba estaba preparada para defenderse.

Esta declaración se produjo poco después de que el medio Axios informara que Cuba había adquirido más de 300 drones militares y había elaborado planes para atacar la base estadounidense enclavada en la Bahía de Guantánamo, situada en el sureste de Cuba; así como navíos norteamericanos e importantes instalaciones en el sur del estado de la Florida.

El informe, que citaba inteligencia clasificada, señalaba que dicha información podría convertirse en el fundamento para una acción militar estadounidense contra La Habana.

La embajada de La Habana en Estados Unidos, por su parte, alegó que los opositores del gobierno cubano en Washington estaban “fabricando” motivos para una intervención armada, aunque no hizo referencia directa a la compra de drones de ataque.

En ninguna de las declaraciones oficiales del régimen se dice explícitamente que no poseen los drones o se afirma que los tienen, jugando a dejar en entredicho el mensaje y a interpretación a criterio de cada cual.

Algunos observadores cuestionaron la oportunidad de esta aparente filtración de inteligencia. Una posibilidad es que se trate de un acto de desestabilización, orientado en el marco de la guerra de nervios que el Pentágono, la Casa Blanca, La CIA y el Departamento de Estado están llevando a cabo desde febrero con el tema Cuba.

Axios se ha posicionado como el medio donde aparecen más filtraciones sobre Cuba en los últimos tiempos, lo que indicaría que quizás fuera cierta esa noticia, de estar usando la fuente habitual.

Dentro de esta espiral recordemos que la semana pasada, medios de comunicación estadounidenses informaron sobre los planes de Estados Unidos para imputar penalmente a Raúl Castro por el derribo de dos aeronaves civiles norteamericanas hace más de 30 años. Como resultado de ese acto hostil murieron ciudadanos de los Estados Unidos.

Si los planes de extraditar al último de los hermanos Castro (casi al cumplir los 95 años) son ciertos y se anuncian oficialmente, entonces el gobierno estadounidense estaría creando la base jurídica para justificar una intervención militar en Cuba.

Aunque las relaciones entre ambos países han sido tensas durante más de seis décadas, la administración Trump ha intensificado la presión económica y diplomática sobre la isla desde el pasado mes de enero como ninguna administración anterior lo había hecho.

Estados Unidos ha restringido el acceso de Cuba a importaciones vitales de combustible, al tiempo que pone en jaque a la frágil economía de la isla mediante nuevas sanciones diseñadas para socavar las escasas fuentes de divisas en las que se apoya el régimen.

Como consecuencia de la pésima administración socialista y la negativa a la iniciativa privada de la población, los apagones se han extendido por todo el país, llegando a durar hasta 22 horas diarias; la basura se acumula en las calles y los servicios de salud no tienen ni el personal necesario ni los recursos indispensables.

La exportación de los pocos bienes y servicio con que aún contaba el régimen ha caído a niveles críticos mientras que la actividad turística está casi paralizada.

La situación es tan extrema que Cuba ha sido calificado correctamente como un “Estado fallido” y el gobierno podría colapsar en cualquier momento, incluso sin una invasión estadounidense.

Aunque algunos funcionarios de la administración estadounidense han señalado que no esperan una intervención militar; Trump ha expresado en varias ocasiones que miles de tropas estadounidenses, docenas de aviones y vastos arsenales de armas a bordo del portaaviones más potente del mundo podrían acercarse a las costas cubanas y obligar a las autoridades a «rendirse» una vez que Estados Unidos ponga fin a su guerra contra Irán.

Con esta filtración sobre los drones en territorio cubano, quizás Estados Unidos está enviando un mensaje al gobierno de la isla, al público estadounidense y a la comunidad internacional para justificar una posible intervención militar en la isla; aunque a la administración actual no le interesa mucho la opinión internacional.

¿Raúl Castro podría ser imputado?

La respuesta es afirmativa y no debatible por ningún elemento.

La posible imputación contra Castro probablemente se centrará en el derribo, por parte del ejército cubano y bajo su comando directo, de dos aviones civiles operados por un grupo de exiliados anticastristas a principios de 1996, suceso en el que murieron cuatro personas.

En aquel momento, el gobierno cubano afirmó que las aeronaves se encontraban dentro del espacio aéreo cubano, mientras que Estados Unidos insistió en que los aviones estaban en espacio aéreo internacional. Una investigación posterior, realizada por las autoridades de aviación de las Naciones Unidas, concluyó que las aeronaves se hallaban fuera de la jurisdicción de La Habana, aunque reconoció que el grupo “Hermanos al Rescate”, el que operaba los aviones, había violado previamente el espacio aéreo cubano.

A la vez que se hacía pública la preparación de la imputación, el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a La Habana para reunirse con altos funcionarios cubanos. El objetivo de este inusual viaje se ha especulado como la entrega de un ultimátum para que el régimen cambie drásticamente el rumbo económico y político, haga una apertura real del país y, a la vez, “sanee” sus filas de los elementos más radicales y tóxicos.

Se espera que la imputación, si es que se procede a hacerla, se anuncie este miércoles 20 de mayo, una fecha muy significativa para Cuba. En ese día, en 1902 se inauguró la República que fue destruida en 1959 por el clan de los Castros y sus proxis.

Tampoco está definido si Raúl Castro será la única persona señalada por las autoridades estadounidenses o incluirán a más actores relacionados con este y otros hechos.

Recordemos que antes de que las fuerzas estadounidenses irrumpieran en Venezuela para capturar al entonces líder Nicolás Maduro; éste, -junto con una serie de altos funcionarios de su gobierno-, habían sido imputados ante un tribunal federal de Estados Unidos.

Posteriormente, y cumpliendo esa orden judicial, las tropas élites estadounidenses trasladaron a Maduro a Nueva York para que respondiera a cargos de narcoterrorismo y tráfico de drogas.

La CIA había recibido luz verde para llevar a cabo operaciones encubiertas en Venezuela antes de que las fuerzas estadounidenses extrajeran a Maduro; siendo el mismo Ratcliffe uno de los primeros visitantes en llegar a Caracas tras la captura.

¿Es posible que esta secuencia de acciones constituya una repetición de la estrategia empleada en Venezuela, con el fin de sentar las bases para una escalada en Cuba? Nadie puede afirmarlo.

¿Una repetición del caso Venezuela?

Sin embargo, existen varias diferencias clave entre Venezuela y Cuba que influirían en la planificación militar estadounidense respecto a cómo podrían desarrollarse las operaciones.

A diferencia de lo que ocurre en Caracas, La Habana no está gobernada por una figura única y dominante. En el caso cubano el poder real lo tiene Raúl Castro, sus allegados y un puñado de generales; mientras la cara del gobierno es Miguel Díaz-Canel y una red de funcionarios del gobierno y el partido, -un títere y su guiñol-, repetidores de consignas y chivos expiatorios perfectos para cualquier salida que estén pensando Raúl y sus acólitos.

La geografía también es distinta. Los funcionarios venezolanos observaron pasivamente cómo el ejército estadounidense congregaba cerca de sus costas casi una docena de buques de guerra, comandados por el portaaviones Gerald R. Ford, escuadrones de aviones de combate y más de 15,000 efectivos.

Sin embargo, Cuba se encuentra a tan solo 90 millas de Florida. Este estado alberga una gran cantidad de instalaciones militares estadounidenses, entre ellas la sede del Comando Sur (Doral, Miami, Florida), el que supervisa la actividad estadounidense en América Latina y el Caribe; y la del Comando Central de los Estados Unidos (Base de la Fuerza Aérea MacDill, Tampa, Florida), responsable de las operaciones militares norteamericanas en Oriente Medio.

Si bien esto sitúa importantes bases militares al alcance inmediato de Cuba, también significa que Estados Unidos no necesitaría movilizar grandes flotas de buques de guerra y portaaviones en el extranjero para lanzar un ataque, a diferencia de lo ocurrido en Venezuela o Irán.

No obstante, es probable que Estados Unidos aún tuviera que movilizar aviones y personal hacia el sur de Florida como preparación para un ataque contra Cuba. Hasta la fecha, sin embargo, no se ha observado ningún indicio de ello.

¿Cómo podría desarrollarse un ataque?

Antes de lanzar un ataque o una invasión, las fuerzas militares intensifican la vigilancia de la zona que pretenden atacar, con el fin de localizar los activos más estratégicamente importantes y peligrosos que allí se encuentren almacenados o desplegados.

Entre estos activos se incluyen los sistemas de defensa antiaérea, capaces de interceptar los aviones estadounidenses que incursionen en la zona como parte de las operaciones militares, así como los depósitos de municiones, misiles y drones.

Estados Unidos ha intensificado sus operaciones de recopilación de inteligencia en las proximidades de Cuba desde hace meses.

Según la filtración de inteligencia a que nos referíamos, durante el último mes Cuba ha manifestado su interés en adquirir más drones y equipamiento militar a Rusia. La Habana ha pasado años acumulando diferentes tipos de drones procedentes de Rusia e Irán, países que han utilizado estos aparatos ampliamente en combate real desde 2022.

Sin embargo, las fuerzas cubanas no están tan bien equipadas como lo estaba el ejército venezolano a finales de 2025, ya que se componen mayoritariamente de material obsoleto de la era soviética. Una obsolescencia tecnológica de casi 40 años.

Según expertos, la mayor parte de sus sistemas de defensa aérea consiste en misiles de corto alcance o lanzados desde el hombro del combatiente, en lugar de los actuales y avanzados sistemas de misiles superficie-aire.

Resulta difícil discernir qué objetivos esperarían neutralizar los ataques iniciales estadounidenses de largo alcance en la isla, más allá de los aeródromos de la escasa fuerza aérea cubana. Cuba cuenta con un total de ocho aviones de combate, los cuales tienen una dudosa operatividad y ninguna posibilidad real ante las fuerzas norteamericanas.

Quizás Estados Unidos podría priorizar el ataque selectivo contra las instalaciones de inteligencia electrónica instaladas en Cuba, pero dirigidas por China y Rusia. Aunque esta puede ser una jugada delicada si no es que antes se “coordina” con esos estados para que evacuen a su personal técnico y operativo.

En 2014, funcionarios rusos anunciaron que reabrirían la base de inteligencia electrónica denominada Lourdes, situada al sur de La Habana, y que había sido clausurada en 2001. En 2023, periodistas de investigación rusos reportaron que varios hijos de oficiales de inteligencia rusos se habían matriculado en escuelas de Cuba; sus padres, expertos en guerra electrónica, se hacían pasar por diplomáticos.

Funcionarios chinos y cubanos acordaron que Pekín construiría en la isla una instalación de espionaje electrónico para interceptar inteligencia de señales (SIGINT o Inteligencia de Señales, que consiste en la recopilación de información mediante la interceptación de señales electrónicas, sistemas de comunicaciones y radares. Constituye un pilar fundamental de las fuerzas armadas, la defensa y la seguridad nacional modernas) proveniente de las bases militares situadas en el sureste de Estados Unidos.

El término SIGINT puede referirse a transmisiones de radio, a las señales emitidas por sistemas de radar militares diseñados para detectar amenazas entrantes, a llamadas telefónicas y a otros tipos de comunicaciones militares.

Durante una audiencia ante el Congreso celebrada la semana pasada, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, declaró que a Estados Unidos le ha “preocupado desde hace mucho tiempo el hecho de que un adversario extranjero utilice una ubicación tan próxima a nuestras costas, lo cual resulta sumamente problemático“.

Sin embargo, atacar estas instalaciones no solo conllevaría el riesgo de posibles represalias por parte de Pekín o Moscú; además, destruir dichos centros de espionaje supondría desperdiciar la oportunidad de obtener una visión privilegiada de la tecnología china o rusa.

Una opción menos militar, pero usando a los militares es que las fuerzas armadas estadounidenses podrían desplegarse en Cuba en caso de que el gobierno cubano colapsara, con el fin de colaborar en la distribución de ayuda humanitaria, en lugar de combatir al ejército cubano o capturar a los líderes de La Habana.

Las tropas estadounidenses se han desplegado en repetidas ocasiones en América Latina y el Caribe para prestar apoyo en labores de socorro. Por ejemplo, miles de soldados permanecieron en Panamá para brindar asistencia humanitaria después de que, en 1989, un contingente de aproximadamente 27,000 efectivos invadiera el país y capturara al narcodictador Manuel Noriega.

Después de Viet Nam, Afganistán e Iraq; parece que Estados Unidos ha aprendido la lección y se ha vuelto muy cauteloso a la hora de intentar desplegar tropas sobre el terreno, lo cual es algo a considerar.

Las Vegas, NV

05/17/2026



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