Se tenía que decir y…

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La América Hispana también celebra su 250 aniversario

En este 2026 los hispanoamericanos representan aproximadamente uno de cada cinco residentes en los Estados Unidos, constituyendo una gran parte de la población de Texas y California; así como cerca de la mitad de los que residen en la ciudad de Miami (Florida), el 60 por ciento de los que habitan San Antonio (Texas) y los 6 milllones que pueblan Los Angeles (California).

Los hispanos también representan proporciones crecientes en estados donde hace cincuenta años apenas contaban con pobladores de esa etnia. El español es, indiscutiblemente, el segundo idioma más hablado del país. Aunque muchos hispanoamericanos son bilingües, a menudo sus nietos ya no lo son.

Todo este crecimiento sostenido no sucedió de un día para otro ni debido a la casualidad.

Las grandes raíces coloniales españolas

En 1776, -mientras Filadelfia declaraba su independencia-, San Antonio ya era una localidad establecida y Santa Fe llevaba más de siglo y medio siendo la capital de una provincia española. Durante generaciones, los españoles habían criado ganado en lo que hoy son los territorios de California, Arizona, Nuevo México, Texas y Florida.

Las misiones de San Diego, Santa Bárbara, San Antonio y decenas de otros lugares datan del siglo XVIII. Algunos asentamientos de habla hispana en el actual territorio estadounidense son anteriores a las colonias inglesas. San Agustín (Florida), fundada por Pedro Menéndez de Avilés en 1565, es el asentamiento europeo de ocupación más antiguo de los Estados Unidos; es cuarenta y dos años más antigua que Jamestown y cincuenta y cinco más que Plymouth.

España administró Luisiana entre 1762 y 1800 antes de devolverla a Francia, país que la vendió a los Estados Unidos en 1803. Las autoridades españolas en Nueva Orleans contribuyeron al abastecimiento del Ejército Continental durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos.

Bernardo de Gálvez, el joven gobernador de Luisiana lideró campañas que lograron capturar los fuertes británicos de Baton Rouge, Natchez, Mobile y Pensacola, inmovilizando así a las fuerzas británicas a lo largo de la costa del Golfo. Una ciudad de Texas lleva su nombre. Más tarde, el Congreso le concedió la ciudadanía estadounidense honoraria.

Cuando los Estados Unidos obtuvieron su independencia, estas poblaciones coloniales españolas aún seguían bajo el gobierno de Madrid.

La frontera que cambió en los 1800

Estados Unidos se anexionó Texas en 1845. Al año siguiente fuerzas estadounidenses, al mando de los generales Zachary Taylor y Winfield Scott, invadieron Mexico desde dos frentes. Tomaron Veracruz y avanzaron hasta la Ciudad de México en septiembre de 1847.

El Tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado en febrero de 1848, puso fin a la contienda. México cedió aproximadamente la mitad de su territorio nacional, —lo que hoy constituye California, Nevada, Utah, la mayor parte de Arizona y Nuevo México; así como zonas de Colorado y Wyoming—, a cambio de quince millones de dólares.

La Compra de la Mesilla (Gadsden Purchase) de 1853 incorporó el resto del sur de Arizona y Nuevo México. En un lapso de ocho años, Estados Unidos se había expandido hasta el Pacífico.

Pero el mayor fenómeno fue que decenas de miles de ciudadanos mexicanos se encontraron de repente viviendo en Estados Unidos sin haberse desplazado de su lugar de residencia. El tratado les garantizaba la ciudadanía estadounidense y el derecho a conservar sus propiedades.

En la práctica, muchos perdieron sus tierras debido a la ocupación ilegal por parte de terceros, tribunales hostiles, impuestos y gastos legales que no podían costear, barreras lingüísticas y actos flagrantes de fraude y violencia.

Los cubanos y la guerra de 1898

En 1898, Estados Unidos entró en guerra con España. La causa inmediata fue Cuba, donde el dominio colonial español había provocado el levantamiento de los criollos, una larga lucha independentista y una crisis humanitaria extrema.

El detonante del conflicto fue la explosión del acorazado Maine en el puerto de La Habana, en febrero de ese año. La causa fue probablemente un accidente interno, aunque los estadounidenses culparon a España y el Congreso declaró la guerra en abril.

El conflicto duró cuatro meses y terminó con una victoria estadounidense. Las fuerzas de Estados Unidos también ocuparon Puerto Rico, Guam y Filipinas. Cuba obtuvo su independencia de España mientras Puerto Rico y Guam se convirtieron en territorios estadounidenses.

La situación de Puerto Rico fue distinta a la de los otros territorios. Su estatus es el de Estado Libre Asociado y sus residentes adquirieron la ciudadanía estadounidense a partir de 1917, pero dicha ciudadanía conllevaba ciertas limitaciones.

Los puertorriqueños que viven en la isla no pueden votar en las elecciones presidenciales estadounidenses ni cuentan con un representante con derecho a voto en el Congreso; derechos que sí adquieren aquellos que se trasladan a cualquiera de los cincuenta estados que componen la Unión Norteamericana.

La Revolución Mexicana y la frontera

Entre 1910 y 1920, la Revolución Mexicana sacudió violentamente el norte de México. Cientos de miles de mexicanos —quizás hasta un millón— huyeron hacia el norte, principalmente a Texas y California. Trabajaron fundamentalmente en los campos, los ferrocarriles y las minas. Construyeron barrios en Los Ángeles, San Antonio, El Paso y Chicago.

Algunos enviaban dinero a sus lugares de origen con la esperanza de regresar pronto; otros se establecieron y formaron familias. Pero no todo fue color de rosa, durante la Gran Depresión, las autoridades federales, estatales y locales llevaron a cabo campañas de “repatriación” que expulsaron a cientos de miles de personas de origen mexicano.

En un contexto de escasez de empleo y saturación de los programas de asistencia pública, los trabajadores mexicanos y mexicoestadounidenses fueron señalados como competidores y una carga para el sistema. En algunos lugares, se presionó a comunidades enteras para que subieran a trenes con dirección al sur de la frontera.

Muchos de estos mismos mexicoestadounidenses sirvieron en gran número durante la Segunda Guerra Mundial y fueron ampliamente condecorados. Trece latinos recibieron la Medalla de Honor por sus servicios, aunque los historiadores consideran que la cifra debería haber sido mayor, dada la inconsistencia en el registro y reconocimiento de la labor de los latinos en aquel entonces.

A Guy Gabaldon, -un marine de diecinueve años del este de Los Ángeles que se había criado con una familia de origen japonés y hablaba japonés-, se le atribuye haber persuadido a cientos de soldados y civiles japoneses para que se rindieran durante la campaña de Saipán. Se le conoció como “El Flautista de Hamelín de Saipán“. Fue propuesto para la Medalla de Honor, pero recibió la Estrella de Plata, condecoración que más tarde fue elevada a la Cruz de la Armada.

El Programa Bracero

Durante la Segunda Guerra Mundial, la agricultura estadounidense se enfrentó a una severa escasez de mano de obra. En 1942, Estados Unidos y México firmaron el Programa Bracero, que llevó a trabajadores mexicanos al norte mediante contratos temporales. El programa estuvo vigente hasta 1964 y se emitieron más de cuatro millones de contratos.

Los braceros cosechaban, principalmente, lechuga en Salinas, algodón en el valle del Río Grande y tomates en el centro de California. Vivían en campamentos y debían percibir salarios mínimos; sin embargo, el cumplimiento de las normas fue irregular y muchos fueron víctimas de engaños. Algunos se quedaron como indocumentados tras finalizar sus contratos, mientras que muchos otros regresaban a sus hogares para volver la temporada siguiente con nuevos contratos.

La migración puertorriqueña

Los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses por nacimiento; por ello, su traslado al territorio continental se considera migración interna y no inmigración. La gran migración puertorriqueña hacia Nueva York cobró fuerza tras la Segunda Guerra Mundial, impulsada por la disponibilidad de viajes aéreos asequibles y la demanda de mano de obra, factores que atrajeron a cientos de miles de ellos al norte a lo largo de varias décadas.

Para 1960, la ciudad de Nueva York contaba con más de 600.000 residentes puertorriqueños. Se establecieron en East Harlem —conocido también como “El Barrio”— y en el sur del Bronx, donde crearon comunidades que vieron surgir poetas, políticos, músicos y atletas destacados.

La experiencia “niuyorican“, marcada por los estrechos vínculos entre la Isla del Encanto con el territorio continental, se convirtió en una de las historias estadounidenses más relevantes de las décadas de la posguerra.

La oleada cubana

El 1 de enero de 1959, Fidel Castro tomó el control de Cuba por la vía militar, estableciendo una férrea dictadura totalitaria. En los veinte años siguientes, cerca de un millón de cubanos abandonaron el país en varias oleadas, estableciéndose la mayoría en Miami, aunque también un número significativo echaron raíces en New Jersey y varias ciudades de California.

La primera oleada incluyó a profesionales, empresarios y funcionarios gubernamentales. Ellos ayudaron decisivamente a transformar Miami en lo que es hoy: una ciudad bilingüe que se ha convertido en un importante centro financiero para América Latina.

Una segunda oleada llegó con el éxodo del Mariel en 1980, cuando el régimen de Castro permitió la salida de unos 125.000 cubanos, entre ellos un número indeterminado de reclusos liberados de las cárceles cubanas y de instituciones de salud psiquiátrica, los cuales fueron embarcados hacia el exterior de manera expédita. Miami absorbió el impacto principal de esta inmigración inmensa, aunque no sin tensiones.

Hay que notar que la Ley de Ajuste Cubano, puesta en vigor en 1966, otorgó a los cubanos una vía para obtener la residencia legal en los Estados Unidos, posibilidad de la que no disponía la mayoría de los demás refugiados. Esto reflejó tanto las prioridades establecidas por la Guerra Fría como la política migratoria.

La Operación Peter Pan, organizada por la diócesis católica de Miami entre 1960 y 1962, trasladó a Estados Unidos a unos catorce mil niños cubanos sin sus padres; a los cuales el gobierno comunista de Cuba no permitió emigrar junto a sus hijos. Muchas familias creyeron que la situación sería temporal, pero para muchas acabó convirtiéndose en una separación definitiva.

Otras migraciones han ocurrido como la de los 35.000 balseros en 1994. La historia reciente reporta cifras récord con más de 224.000 cubanos llegados en el año fiscal 2022 a través de la frontera sur.

Los centroamericanos y DACA

Las guerras civiles y los brutales fenómenos naturales de la década de 1980 que asolaron a El Salvador, Guatemala y Nicaragua impulsaron nuevas oleadas de centroamericanos hacia el norte. Muchos ingresaron sin autorización y se quedaron, ya que la legislación migratoria estadounidense ofrecía pocas vías legales para permanecer en el país y el asilo rara vez se concedía.

Los salvadoreños fundaron comunidades en Los Ángeles, Washington y Houston. Los guatemaltecos se establecieron tanto en ciudades como en zonas rurales de todo el país, incluidas algunas áreas del Medio Oeste.

En 1986, el presidente Ronald Reagan promulgó la Ley de Reforma y Control de la Inmigración, que concedió la amnistía a cerca de tres millones de residentes indocumentados, en su mayoría mexicanos. Fue el proceso de regularización más grande en la historia de Estados Unidos. No obstante, esta medida no detuvo la inmigración no autorizada; la cual no solamente continuó, si no que aumento impulsada por la demanda de mano de obra en los Estados Unidos, por un lado; y la pobreza extrema en Centroamérica, por el otro.

En 2012, el presidente Obama creó el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), que ofrecía protección temporal contra la deportación a personas traídas a Estados Unidos cuando eran niños. Más de 800.000 personas se han inscrito en el programa a lo largo de su historia; la mayoría son de origen hispano. Se les conoce como Dreamers (soñadores), en referencia a un proyecto de ley llamado DREAM Act que había fracasado reiteradamente en el Congreso.

La minoría más numerosa

Según el censo de 2020, aproximadamente sesenta y dos millones de estadounidenses se identificaban como hispanos o latinos. Se habían convertido en el grupo minoritario más grande del país a principios de la década de 2000, superando a la población afroestadounidense.

El término hispano o latino agrupa a comunidades que, a menudo, se clasifican juntas por el idioma, la ascendencia y las categorías del censo, a pesar de que sus historias y experiencias difieren enormemente.

Por ejemplo, la historia de una familia mexicoestadounidense de El Paso, cuyos antepasados ​​habitaban la región antes de la existencia de Estados Unidos; es distinta a la de una familia cubanoestadounidense de Miami cuyos abuelos huyeron del régimen de Castro; y diferente, a su vez, a la de una familia puertorriqueña del Bronx cuyos parientes llegaron durante la migración de la posguerra, y a la de una familia salvadoreña de Houston cuyos padres cruzaron el Río Grande en 1984.

Recientemente los venezolanos, que huyeron del colapso económico y político posterior a 2014, comenzaron una nueva vida en los Estados Unidos estableciéndose fundamentalmente en Doral (Florida) y Denver (Colorado).

Verdaderos influencers

Los hispanoestadounidenses ocupan cargos en el Congreso. Sonia Sotomayor, nacida en el Bronx, de padres puertorriqueños, se convirtió en 2009 en la primera jueza hispana de la Corte Suprema. Julián Castro se postuló a la presidencia en 2020. Marco Rubio y Ted Cruz, ambos cubanoestadounidenses, buscaron la nominación republicana en 2016.

Actualmente Marco Rubio ostenta el poderoso cargo de Secretario de Estado. Adicionalmente, se desempeña como Consejero de Seguridad Nacional. Previamente, fue Senador de los Estados Unidos en representación de Florida desde 2011 hasta principios de 2025.

Ellen Ochoa, física mexicoestadounidense, se convirtió en 1993 en la primera mujer hispana en viajar al espacio y más tarde dirigió el Centro Espacial Johnson. Ricardo Sánchez, un general de origen hispano oriundo del sur de Texas, comandó las fuerzas de la coalición en Irak.

La cultura estadounidense ha asimilado influencias hispanas en múltiples niveles. Roberto Clemente se consagró como uno de los mejores jardineros derechos de la historia del béisbol y falleció en 1972 en un accidente aéreo mientras transportaba ayuda para las víctimas de un terremoto en Nicaragua.

Celia Cruz, Santana, Gloria Stefan, Marc Anthony, Selena Quintanilla y Jennifer López han marcado distintas épocas de la música popular estadounidense. Lin-Manuel Miranda, hijo de inmigrantes puertorriqueños, reinventó el musical estadounidense con Hamilton, en 2015.

Los tacos mexicanos, el ceviche peruano, la bandeja paisa colombiana, el churrasco brasileño y el sándwich cubano forman ya parte de la mesa estadounidense. De la misma manera que el mariachi mexicano, la salsa caribeña, la cumbia colombiana y, el merengue y la bachata dominicana, son parte inseparable del espectro musical en los 50 estados de la Unión.

El mapa político también ha cambiado en todo el país siendo los hispanos los principales responsables.

Si bien antaño se daba por sentado que los votantes hispanos apoyaban fielmente al Partido Demócrata, en las últimas elecciones se ha observado una mayor división: los cubanoestadounidenses de Florida, los venezolanos recelosos del socialismo y algunos mexicanoestadounidenses de clase trabajadora del sur de Texas se han inclinado hacia el Partido Republicano.

Como resultado, en 2024 Donald Trump obtuvo un fuerte respaldo entre los votantes hispanos, logrando uno de los mejores resultados republicanos en este grupo demográfico desde que se realizan encuestas modernas.

Por otra parte, el catolicismo estadounidense del siglo XXI es cada vez más hispano. Más de un tercio de los católicos estadounidenses se identifica actualmente como hispanos, y en muchas diócesis esta proporción es aún mayor. La Virgen de Guadalupe, desde su aparición ante Juan Diego cerca de Ciudad de México en 1531, se ha convertido en una figura familiar en la vida estadounidense; su imagen puede verse en las ventanillas de los automóviles desde San Diego hasta Chicago.

Así mismo, el protestantismo evangélico ha ganado terreno considerable entre los hispanoestadounidenses desde la década de 1970, y los votantes evangélicos hispanos se han convertido en una fuerza cada vez más relevante en las elecciones recientes.

Los hijos, nietos y bisnietos de los hispanos que han ido llegando a Estados Unidos construyen hoy las ciudades de cualquier parte del país, sirven en las fuerzas armadas estadounidenses, votan en las elecciones del país y debaten —en inglés, en español y, a veces, en ambos idiomas a la vez— sobre el futuro que debe tener esta nación; su nación.

FELIZ 250 Aniversario a los Estados Unidos:

THE LAND OF THE FREE, HOME OF THE BRAVE

LV, NV 07/04/2026



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